martes 21 de junio de 2011

La distancia se hizo evidente, las sombras se alargaban hasta ser como las patas de los elefantes de Dalí, trazos oscuros , delgadas líneas sosteniendo el final de una proyección.

Se hizo evidente el reflejo de tus espacios , en la oscuridad de la noche más larga, mientras el silencio acompaña los delirios arrastrados durante años de opciones y decesos.
Sólo abrir mi mis infinitas posibilidades en este día de nuevo ciclo ancestral, evocar a la oscuridad y su amanecer de fuego , implorar la valentía de arriesgarse a ir con dudas y miedo y el corazón agitado al lugar que está y que no veo.
Por un momento, horas de permanencia vívida y fría , mientras el sol se aleja al lugar más opuesto de mi.

Comienza el rito, el empoderamiento del destino, arrodillarse ante y con la vida , agradecer y reinventarse con la pasión suprema de la respiración constante.