Abro los ojos al despertar, siguiendo los compases de los tiempos y el deseo, escucho las palabras pronunciadas con la convicción de el fin de mi, el extremo de mi ser y todo mi contexto.
Viajo, en silencio, las frases me envuelven como agua, o serpientes, las sonadas y las silenciosas.
Abro los ojos, y el sueño desaparece, las casas en el agua, la carrera en las calles estrechas, tu mano, el beso insinuado.
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