martes, 3 de mayo de 2011

Supo esa mañana y luego lo olvidó, como las cosas que vas a buscar y la olvidas en el camino ,lo más probable con el objeto en la mano, sin embargo el estado de latencia se mantuvo durante el día, mientras conducía y finalmente llegaba al encuentro.
Lo olvidó aún más cuando se vio en los ojos de ese otro reflejada en infinitas formas y colores, mientras caminaban en busca de café, entre medio de la gente que salía del metro con paso de domingo.
Al llegar , las palabras precisas iban y venían pasaban como agua, suaves sin ser nombradas.
Silencio de la acción, estar.

El tiempo y los deseos mirando por la cerradura de la puerta , que será abierta con el suave gesto de la intención, el recuerdo de tiempo, que no es otra cosa que el olvido.

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