miércoles, 23 de febrero de 2011

Comienzo a leer un libro, puedo saber el color de algunas murallas de Estambul, el nombre de un almacén, leo y luego abandono las palabras , otras imágenes llegan , el acantilado ,la vista del mar, el sol bajando hasta el borde de los colores, otras imágenes ,las sensaciones de tristeza se tornan azules se instalan en mi pecho y lo ahuecan.

Retomo la historia de Ruya, y su fuga , ella vivía con su esposo y un día se va, sólo deja una carta con nueve palabras y desaparece, la historia me lleva a descubrir que nos descubrimos frente a los acontecimientos, que los nuevos quehaceres despiertan acciones dormidas en nuestro ser.

Paro de leer, y nuevas sensaciones recorren mi cuerpo infinito,mi cuerpo histórico y el transparente, recuerdo el abrazo suave del amor , la complicidad en el viaje, la seducción al bailar..sensaciones que duermen y se despiertan como gatos, se estiran y se acomodan para seguir durmiendo.
Recuerdo lo que dije que no iba a olvidar.

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