domingo, 22 de febrero de 2009

Los días  se proyectan , como sombras de álamo, y continúan hacia las noches.
Nada hacía presagiar el amanecer , a pasos de las estrellas.
Valparaiso se convierte en un arcoiris , en alas, en grandes plazas, escaleras, comida en la calle.
La música entrelaza los mundos y los acuarela, las ganas y la risa...


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