lunes, 10 de noviembre de 2008

Desde que te vi

3 comentarios:

Maríacarolina dijo...

quiero.necesito que me trates como si fuera de.....ramitas delgadas..y flores blancas
quiero que me trates como si hablara de miel.

como si mi cuerpo, colgara de una liana de viento

como si mi corazón fuera de pétalos dispersos por el viento... háblame con el mayor amor que sientas...háblame...como si me tocaras por primera vez
tócame como si fuera el ala de un angel......

Maríacarolina dijo...

Me leo y me aprendo, me conozco.
me leo y es como lanzar mis deseos y luego olvidarme , confiando.
Desde que te ví, dice, desde que nos vimos.
Cada día de va construyendo en este de-venir de primaveras coloridas y de planeadores.
deseando que el agua tibia limpie mi alma...y el abrazo apapache mi corazón....

Antil Camacho dijo...

La alegría de las aves


Soy adicto a contemplar el paisaje de la bahía de Valparaíso al amanecer. Desde la ventana de mi casa miro por largos minutos ese paisaje. Excepcionalmente hoy me levanté muy temprano así que figuraba instalado mirando por la ventana cuando todo estaba en penumbras. No podía estar mejor. Sentía la energía de después de la ducha, tomaba el desayuno cómodamente sentado sin ninguna prisa, ni ansiedad. En esa actitud miraba embelesado por la ventana en el momento que salió el sol. Entonces, vi que de todos lados se levantaban bandadas de pájaros que volaban de un lado a otro sobre la Plaza Victoria y los edificios que la rodean. En ese minuto me fue evidente que estaban contentas, que volaban celebrando la llegada de la luz. Que estaban gozosas porque por fin había acabado la noche y comenzaba un día nuevo.

Contagiado por esa algarabía mire directamente hacia circulo de fuego y dejé que bañara con su luz mi corazón. Entonces sentí la alegría de esas aves, el regocijo de que puedo empezar de nuevo y la esperanza de que cada día puede ser distinto.

Ahora te miro en mi interior y eres como un sol lleno espirales de fuego, árboles de pascua multicolores y muñecas de trapo que vuelan, con grillos y árboles. Voy volando sobre El Manzano junto a cóndores sabios desde Los Andes hacia el horizonte, en un atardecer perfecto.